sábado, 27 de octubre de 2012

Tiempo sin ti.



El cuarto menos adecuado se convirtió en aquel recinto.
Lo inundo un inmenso silencio sepulcral.
Convirtiéndose en los mejores gritos.
La compañía una lúgubre soledad.
La tristeza sentía compasión.
Ese asunto le quedaba demasiado holgado a la decepción.
Las agujas del reloj eran lentas y apacibles.
Cada minuto transcurrido, era una sublime y letal estocada a mis recuerdos.
Yo solo yacía en cuatro paredes en calma.
Se ocultaba la brillante luz del so.l
Para convertirse en el encapotado obscuro cielo de estrellas vividas.
El umbral del alba sobresaliendo en linde del horizonte.
Así consecutivamente durante un incalculable periodo de tiempo.
Aun así tu imagen seguía plasmada en mi mente.
Las huellas de tu tacto aun sobre mi piel.
Tus besos quemando y rozando mis labios.
Tus recuerdos un arma de doble filo.
Después de tanto tiempo siguen latentes.
Como historia escrita en piedra.
Como huella fresca sobre el lodo.
Como historia escrita a tinta indeleble.
Todo lo narrado en un envolvente ensimismamiento total.
Buscando como mi historia de hadas.
Fue a dar un vuelco repentino a una de drama.
De tantas explicaciones buscadas existía un terrible cansancio.
Sentía un vacio y me invadía un escalofriante frio.
Pensando ocurrencialmente en ti, por no decir completamente.
Terminé perdiendo la cordura, volviéndome loco.
En fin un completo desatino de mi.

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