En un instituto de Los Teques Venezuela, una profesora impartia una perorata a una plebe de alumnos sobre que carrera escogerian en su futuro. Manos levantadas se agitaban surcando el aire, los alumnos algunos con aspavimento otros muy decididos exponian sus sueños a la congregacion, los afines de la profesora era detractar o corroborar argumentos para aboyar el sueño ( En palabras mas simples: arruinarlo). Muchos insultaban y su cara se trocaba en un aspecto funebre, no es facil cuando un sueño muere, siguieron las musitadas carreras de cada uno, ninguno chistaba al juicio de su verdugo en este caso la maestra.
Una mano danzaba con soltura, tuvo la palabra, despues de traspapelar argumentos, se bajo, este estudiante no se rindio respondio a cada rebatir: Si caigo volvere a levantarme con renovadas fuerzas, el esmero se palpara en mis labores, no cludicare de mi sueño, la vida es corta y aunque no lo logre, morire intentando ser feliz, que vale mucho mas que burlase de los sueños ajenos.
La clase completa incluyendo al estupefacto profesor prorrumpieron en aplausos efusivos, todos los que oyeron estas sublimes palabras lograron sus anhelos.
Carta del autor: Podras matar al sueño, y el soñador vovera a soñar. Podrias destrozar en volutas de papel mi sueño, pero lo recostruiria. Prefiero morir luchando por algo que me haga feliz que vivir amargo entre sueños rotos.
1 comentario:
Hola de nuevo, ``soñador compulsivo´´
Es verdad que soñar es bonito, reconforta la autoestima, maravilloso y pues eso... ¡es soñar!
A veces esos seres que parecen querer, según ellos, ``despertarte a la realidad´´ hacen todo lo contrario destrozar eso que pareces querer construir.
Muy motivador tu escrito, y parece cobrar esencia, aunque no del todo como yo quisiera, 9´30 puntos.
Saludos.
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