domingo, 10 de marzo de 2013

Amor palpable.


Los esfuerzos infatigables de una vida, descansan en las arrugas que surcan tu rostro.
El misterio de una profesión de amor tan puro, noble y verdadero se refleja en el misterio de tus ojos.
Te encuentras presente en el esplendor de las primaveras, crudos inviernos, fulgurantes soles de verano, felicidad incontenible, llantos lastimeros, en el arrepentimiento mas ingrato y en los momentos congojosos.
Espantaste más de un monstruo temible durante mi infancia. Sobrecogido al sentir la caricia de tus cabellos.
Tus pechos en las noches más frías reconciliaron mis sueños, consolaste mis desamores.
Eres la primera dama de un hombre, forjaste mi carácter con rigidez y métodos austeros, pero aun así con las manos más dulces revestidas de ternura.
Agonía es ver tus lágrimas recorriendo tus mejillas y llegando hasta el suelo.
La sonrisa que ilumina tu rostro es un monumento a tus bellas facciones.
Tus recuerdos son huella estampada en fresco lodo, historia labrada en el blanco mármol, tinta negra indeleble sobre blancas hojas, autora de un sembradío de esperanzas, añoranzas y ensueños en mí, como tú nunca en mil ejemplares, como tú nunca amare a ninguna.
Acunaste valores, tus enseñanzas residen en mi corazón, me guiaste por varios caminos luego observaste el fruto cundo gracias a tus pasos los ande solo.
No importa la magnitud del agravio te quedaste, no importa el infortunio estuviste, no importa el aciago ni el más irremediable pesar te los anduviste conmigo.
Mis ideales, mis convicciones, mis afectos, incluso mis defectos tienen tu origen, no habrá deudas saldadas, déjalo a mi cuenta que yo te debo todo.
Mi aliciente en la vejez, mi esposa cuando alcance la madurez, en la niñez fiel compañera y mejor amigo.
Sin recatos, tal vez con raptos de cólera, ofusca contra ti, y riñéremos pero nos abrazaremos antes que el tiempo trascurra e implante su odio, antes que sea tarde.
Mis renglones de mi poesía no te honran, el amor de todo el mundo comprimido y entregado no equivalen al que tu ya me has prodigiado.
No sabes cuánto te amo, a ti madre, a mi pequeña maravilla del mundo que dormita en secreto en mi hogar.
A ti, a mi amor palpable.

No hay comentarios: